Recibido: 27/11/2025 Aceptado: 30/6/2026 DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.21300623
Percepción y experiencia en investigación en educación superior en Bolivia: estudio cuantitativo preliminar multidisciplinario
Perception and research experience in higher education in Bolivia: a preliminary multidisciplinary quantitative study
1,2Yesenia María Angola Silvera
1Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Ciencias Químicas, CONICET, Argentina
2Organización de los Estados Americanos (Becaria de Bolivia)
https://0000-0001-7826-2834
E-mail: yesenia.angola@mi.unc.edu.ar
Resumen
El presente estudio tuvo como objetivo identificar la percepción y experiencia en investigación de estudiantes y profesionales de distintas disciplinas en instituciones de educación superior de Bolivia. Se empleó un enfoque cuantitativo con diseño no experimental de corte transversal y alcance descriptivo con análisis inferencial. La muestra estuvo conformada por 100 participantes (estudiantes y egresados) seleccionados mediante muestreo probabilístico, provenientes de seis áreas disciplinares: salud, ingeniería, humanidades, finanzas, ciencias puras y ciencias políticas, del año 2025. El instrumento utilizado fue un cuestionario digital con preguntas de selección múltiple y escala de Likert. Los datos se analizaron mediante estadística descriptiva y un análisis de varianza (ANOVA). Los resultados indican que el área de salud concentra el mayor porcentaje de participantes con experiencia investigativa (89 %), mientras que ciencias políticas y ciencias puras presentan los valores más bajos (33 % y 36 %, respectivamente). Las dimensiones con respecto al rol docente, en cuanto a innovación obtuvo la media más alta (M = 4,5; DE = 0,83), seguida por investigación (M = 2,95; DE = 0,90) y tradición (M = 2,33; DE = 1,19), con diferencias estadísticamente significativas (p < 0,05). Se concluye que persiste una brecha en la integración curricular de la investigación entre carreras científicas y no científicas, limitando el desarrollo de competencias investigativas en la educación superior boliviana.
Palabras clave: investigación académica, educación superior, innovación pedagógica, rol docente.
Abstract
This study aimed to identify the perceptions and research experiences of students and professionals from various disciplines at higher education institutions in Bolivia. A quantitative approach was employed, utilizing a non-experimental, cross-sectional design with a descriptive scope and inferential analysis. The sample consisted of 100 participants (students and graduates) selected via probability sampling from six disciplinary areas—health, engineering, humanities, finance, pure sciences, and political science—during 2025. The instrument used was a digital questionnaire featuring multiple-choice questions and Likert scales. Data were analyzed using descriptive statistics and analysis of variance (ANOVA). The results indicate that the health field accounts for the highest percentage of participants with research experience (89%), whereas political science and pure sciences show the lowest figures (33% and 36%, respectively). Regarding the dimensions of the teaching role, innovation obtained the highest mean score (M = 4.5; SD = 0.83), followed by research (M = 2.95; SD = 0.90) and tradition (M = 2.33; SD = 1.19), with statistically significant differences (p < 0.05). It is concluded that a gap persists in the curricular integration of research between scientific and non-scientific disciplines, thereby limiting the development of research competencies within Bolivian higher education.
Keywords: academic research, higher education, pedagogical innovation, teacher's role.
Introducción
En Bolivia, los indicadores bibliométricos y el posicionamiento de sus universidades en rankings internacionales señalan desafíos persistentes en materia de investigación. Según el (Scimago Institutions Rankings, 2026), la universidad boliviana mejor posicionada en el ranking de universidades, en cuanto a investigación ocupa el puesto 236 en América Latina. Este dato contrasta con el desempeño de otros países latinoamericanos: en Brasil, la Universidade de São Paulo lidera el ranking regional; en México, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ocupa el segundo lugar latinoamericano; en Chile, la Universidad Pontificia de Chile ocupa el sexto lugar; y en Argentina, la Universidad de Buenos Aires (UBA) se ubica entre las primeras 15 instituciones de América Latina.
Esta brecha evidencia que Bolivia enfrenta rezagos estructurales en la consolidación de una cultura investigativa universitaria. Este tipo de estudios consideran cierto tipo de parámetros, en este caso la investigación producida por las casas superiores de estudio, considerando que la investigación es una herramienta fundamental con el fin de mejorar y resolver los problemas de la sociedad.
A pesar de que la Constitución de Bolivia en el capítulo sexto de la sección II (Art. 91) establece la investigación como función esencial de la educación superior (Estado Plurinacional de Bolivia, 2009), existen indicios de una brecha entre ese mandato y su materialización en la formación y producción científica. Aunque la Constitución (Art. 91) establece la investigación como función esencial de la educación superior, existen indicios de una brecha entre ese mandato y su materialización en la formación y producción científica. En el presente estudio, esta brecha se aborda a partir de la percepción y experiencia investigativa de estudiantes y profesionales de distintas disciplinas, como una aproximación preliminar a su magnitud en el contexto boliviano.
En Bolivia, a pesar de que en el actual siglo XXI se presentarán más problemáticas por resolver (Dáher, 2018), y considerar que con las mismas se presentan oportunidades y desafíos, por lo mismo se señala que la universidad es el lugar más adecuado para fomentar la ciencia, ya que por medio de esta se mantiene, se internacionaliza el conocimiento (Rivera, 2017). Por ejemplo, abarcando la formación técnica y tecnológica, cuya estructura institucional y la aplicación de la investigación, menciona que evidentemente esta debe ser a partir de la educación superior (Ministerio de asuntos Exteriores, 2001).[1]
Cabe resaltar que el éxito de los países en cuanto a investigación, no se debe al buen manejo de sus políticas o tecnologías, sino a la formación de sus profesionales (Daza, 2008). A partir de lo mencionado, entonces se deberían crear nuevos paradigmas en la educación superior, con un carácter utilitarista, para que los estudiantes tengan la capacidad de resolver problemáticas a nivel social y natural (Colina, 2007). Ya que siempre surgen preguntas a partir de las problemáticas, y se debe fomentar a resolver estas mismas, en los estudiantes, ya que ahí es donde se induce este instinto científico, y nuevos paradigmas, con nuevas metodologías o tecnologías (Rizo, 2017).
A pesar de que la normativa boliviana reconoce la investigación como función esencial de la educación superior, persiste una brecha entre este mandato y su implementación efectiva en los perfiles de formación profesional. Esta situación se agrava en áreas no científicas, donde la investigación suele ocupar un lugar marginal en la formación académica. En este contexto, el objetivo del presente estudio fue identificar cómo perciben estudiantes y profesionales de distintas disciplinas el papel de la investigación en su formación, con el fin de evidenciar vacíos en la integración curricular de la actividad investigativa y su impacto en el desarrollo profesional.
Se debe resaltar que el perfil profesional en cada carrera, en teoría debería estar basado en la sociedad de hoy en día, en su entorno para que el profesional, como tal, pueda poner en práctica todos sus conocimientos, y no solo ponerlos en trabajos convencionales. Por lo tanto, es importante para la sociedad, también enfocarlos a las necesidades que tiene la misma, plantearse la problemática, indagar y proponer soluciones. Ya que inclusive a través de la investigación se genera más conocimiento (Palacios Alvarado, 2021). Por ello es relevante promover la investigación desde diferentes entornos (Unesco, 2022) y no solo considerar a las típicas carreras pioneras en ciencia. Ya que se pueden resolver problemas desde diferentes perspectivas.[2]
A modo de ejemplo, Bolivia es un país productor de quinua de buena calidad, sin embargo, las condiciones de los suelos no permiten que el mencionado país sea pionero en cuanto a exportación, en la Revista de Comercio Exterior- Productos alimenticios con potencial exportación para Bolivia, del año 2021, estudios estadísticos manifiestan que en la gestión de 2021 hubo una reducción significativa de exportación, sin mencionar las posibles causas, lo cual debería ser investigado por diferentes áreas, tales como ingenieros comerciales, agrónomos, bioquímicos, economistas, entre otros. Para tratar de resolver esta problemática. (Instituto Boliviano de Comercio Exterior, 2021).
La pregunta que orienta este estudio es la siguiente: ¿Cómo perciben la investigación científica en su formación profesional los estudiantes y egresados de distintas disciplinas en instituciones de educación superior de Bolivia? El objetivo general del presente estudio fue identificar la percepción y experiencia en investigación de estudiantes y profesionales de distintas disciplinas en instituciones de educación superior de Bolivia, con el fin de evidenciar vacíos en la integración curricular de la actividad investigativa y su impacto en el desarrollo profesional.
Los objetivos específicos fueron: (1) describir la experiencia investigativa de los participantes según área disciplinar; (2) comparar la valoración de la investigación como herramienta formativa entre distintas carreras; y (3) analizar la percepción del rol docente en relación con la investigación en la educación superior boliviana. En relación con el tercer objetivo, se plantean las siguientes hipótesis: H₁: Existen diferencias estadísticamente significativas en la valoración de las dimensiones del rol docente (tradición, innovación e investigación) percibidas por los participantes (p < 0,05). H₀: No existen diferencias estadísticamente significativas entre las dimensiones del rol docente percibidas por los participantes.
Metodología
Este estudio se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental de corte transversal y alcance predominantemente descriptivo. La recolección de datos se realizó mediante una encuesta aplicada a través de un cuestionario digital, el cual incluyó preguntas de selección múltiple y escala de Likert organizadas en torno a variables como área de estudio, experiencia en investigación durante la vida universitaria, valoración de la investigación como herramienta formativa y percepción del papel docente. El análisis de datos se realizó mediante estadística descriptiva basada en distribución de frecuencias y porcentajes. Para la variable percepción del papel docente se aplicó un análisis de varianza (ANOVA) con el fin de comparar las respuestas entre grupos.
La población en estudio estuvo conformada por estudiantes y egresados de la educación superior de diversas disciplinas en cuanto a áreas de estudio (salud, ciencias políticas, humanidades, ingeniería, ciencias puras y finanzas). La muestra fue seleccionada de manera probabilística. El tamaño muestral de 100 participantes (estudiantes y egresados) se determinó considerando la accesibilidad a la población y la naturaleza del estudio.
En cuanto a los aspectos éticos, la participación fue completamente voluntaria y anónima; los datos recolectados fueron tratados con estricta confidencialidad y utilizados exclusivamente con fines académicos, en conformidad con los principios éticos de la investigación con seres humanos.
Los datos fueron recolectados de manera digital, por medio de formularios, y procesados en hojas de cálculo y herramientas estadísticas. Se aplicaron técnicas de estadística descriptiva (frecuencias, porcentajes, medidas de tendencia central) para caracterizar la muestra y describir los resultados de los objetivos 1 y 2. Para el tercer objetivo, referido a la comparación de las dimensiones del rol docente (tradición, innovación e investigación), se empleó un análisis de varianza de un factor (ANOVA), con el fin de determinar si existían diferencias estadísticamente significativas entre las medias de valoración de las tres dimensiones. El nivel de significancia establecido fue de α = 0,05. Los resultados se presentaron mediante gráficos de barras con barras de error (desviación estándar), siguiendo criterios de claridad, pertinencia y respaldo empírico.
Este diseño metodológico permitió obtener una visión preliminar sobre la valoración de la investigación en la educación superior, desde una perspectiva multidisciplinaria, inclusiva y situada en el contexto boliviano.
Resultados
La muestra estuvo conformada por 100 participantes distribuidos en seis áreas: Salud (27 %), Humanidades (23 %), Ingeniería (21 %), Finanzas (15 %), Ciencias Puras (11 %) y Ciencias Políticas (3 %). En cuanto a la experiencia investigativa, los resultados evidencian una marcada heterogeneidad entre disciplinas. Salud presentó la mayor proporción de experiencia investigativa (89 %), seguida de Ingeniería (75 %) y Humanidades (65%). Finanzas mostró una distribución equilibrada (53 % vs. 47 %), mientras que Ciencias Puras (36 %) y Ciencias Políticas (33 %) concentraron la mayor proporción de participantes sin trayectoria investigativa (véase Figura 1).
Figura 1
Experiencia en investigación según área disciplinar
Fuente: Cuestionario aplicado a estudiantes y egresados, 2025
Para comparar la valoración de la investigación como herramienta formativa, los resultados muestran que la investigación es ampliamente valorada en todas las áreas. En salud (100 %) e ingeniería (100 %) la totalidad de los participantes la consideran importante para su formación. Humanidades alcanzó un 95,7 % (22 de 23), finanzas un 80 % (12 de 15), y ciencias puras un 72,7 % (8 de 11). Ciencias políticas, con su reducida muestra (n=3), no registró respuestas negativas. Este patrón indica que, independientemente del área disciplinar, existe un reconocimiento generalizado del valor formativo de la investigación (Véase Figura 2).
Figura 2
Importancia de la investigación como herramienta formativa según área disciplinar
Fuente: Cuestionario aplicado a estudiantes y egresados 2025
Para analizar la percepción del rol docente, se evaluaron tres dimensiones mediante una escala de valoración de 1 a 5, donde M representa la media aritmética de las puntuaciones otorgadas por los participantes. La dimensión de innovación obtuvo la valoración media más alta (M = 4,5; DE = 0,83), seguida por investigación (M = 2,95; DE = 0,90) y tradición (M = 2,33; DE = 1,19). Las diferencias entre la innovación e investigación, con respecto a la tradición resultaron estadísticamente significativas (p < 0,05). La innovación presentó la valoración más alta y la menor dispersión, lo que indica mayor consenso entre los participantes respecto a su importancia en el rol docente. La tradición, en cambio, obtuvo la valoración más baja y la mayor variabilidad (DE = 1,19), reflejando mayor heterogeneidad en las opiniones. Las barras de error en el gráfico representan las desviaciones estándar de cada dimensión. Estos resultados sugieren una preferencia generalizada por modelos pedagógicos innovadores y activos, en contraste con enfoques tradicionales (véase Figura 3).
Figura 3
Percepción de las dimensiones del papel docente en educación superior
Fuente: Cuestionario aplicado a estudiantes y egresados, 2025
Discusión
Los resultados del presente estudio muestran que la investigación es ampliamente valorada en todas las áreas disciplinares (entre 80 % y 100 %), lo cual refleja que los participantes reconocen su importancia formativa independientemente del nivel de experiencia investigativa reportado en cada disciplina, dado que permite el desarrollo del pensamiento crítico y constructivista, con el fin de encontrar métodos de resolución de problemas desde diferentes perspectivas multidisciplinarias (Romero, 2021). Sin embargo, esta valoración elevada no se corresponde con los niveles de experiencia investigativa reportados: del total de 100 participantes, solo el 63 % afirmó haber tenido experiencia en investigación durante su formación, lo que es consistente con la advertencia de que la orientación temprana a la investigación enfrenta desafíos concretos, a pesar de que su práctica mejora tanto la experiencia educativa como la perspectiva profesional (Monteverde, 2022).
En cuanto a la heterogeneidad disciplinar, el área de Salud, que concentró el mayor número de participantes (n = 27, 27 % de la muestra), presentó la proporción más alta de experiencia investigativa (89 %), mientras que Ciencias Puras (n = 11; 36 %) y Ciencias Políticas (n = 3; 33 %) registraron los valores más bajos. Cabe destacar que en estas dos últimas áreas, más del 60 % de los participantes reportó no haber realizado actividades de investigación durante su formación (64 % y 67 %, respectivamente). Ingeniería (n = 20) y Humanidades (n = 23) ocuparon posiciones intermedias con 75 % y 65 % de experiencia investigativa, respectivamente, mientras que Finanzas (n = 15) mostró una distribución casi equitativa (53 % con experiencia frente a 47 % sin ella). Este patrón es coherente con lo identificado en carreras de índole no científica, donde los docentes tienden a priorizar la enseñanza tradicional, dedicando poco tiempo a la investigación debido a factores como la falta de infraestructura, recursos económicos, tiempo disponible y ambientes adecuados (Mujica, 2019). A nivel regional, estudios realizados en contextos latinoamericanos reportan patrones similares, documentando que las áreas científicas concentran sistemáticamente los mayores índices de producción investigativa estudiantil, mientras que las ciencias sociales y las humanidades presentan una participación considerablemente menor, asociada a la escasa incorporación de la investigación en los planes de estudio (Fernández-Monge et al., 2022; Turpo-Gebera et al., 2020). El caso de Ciencias Puras resulta particularmente llamativo dado que, a pesar de ser una disciplina intrínsecamente vinculada al método científico, apenas el 36 % de sus participantes reportó experiencia investigativa.
Más allá de la distribución por área, los resultados evidencian desafíos concretos en la aplicación de la investigación durante la formación de los estudiantes. El hecho de que un alto porcentaje de los participantes haya participado en proyectos de investigación durante el pregrado no garantiza que se dediquen a este campo en su vida profesional. Entre los principales obstáculos identificados en la literatura se encuentran la sobrecarga docente, la escasa articulación entre asignaturas y proyectos de investigación, la falta de acompañamiento metodológico y la ausencia de incentivos académicos que reconozcan la actividad científica como parte del desempeño profesional (Miranda, 2020; Dáher Nader et al., 2018). Estas barreras afectan de manera diferenciada a estudiantes de distintas áreas, perpetuando las brechas observadas.
Respecto al rol docente, aunque la innovación fue la dimensión mejor valorada (M = 4,5), la investigación obtuvo una puntuación moderada (M = 2,95), lo que indica que los docentes son percibidos como innovadores, pero no necesariamente como investigadores activos. Esta diferencia de casi dos puntos entre ambas dimensiones refleja una desconexión entre la capacidad de innovar en el aula y la práctica investigativa formal. La cultura organizacional de las universidades condiciona la disposición docente hacia la investigación, y sin políticas institucionales de incentivo claras, los esfuerzos individuales resultan insostenibles (Rivera, 2017). Aun cuando algunos docentes buscan incentivar la investigación entre sus estudiantes, la carencia de recursos y el escaso apoyo institucional generan desmotivación, afectando tanto al profesorado como al alumnado y perpetuando un círculo difícil de romper (Turpo-Gebera et al., 2020).
En relación con las áreas de mayor actividad, los datos del ranking de docentes investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés (AD Scientific Index, 2023) confirman que los proyectos de investigación se concentran principalmente en salud y medio ambiente, mientras que disciplinas como las ciencias sociales, las finanzas o las humanidades reciben menor atención, a pesar de enfrentar problemáticas igualmente relevantes. Este fenómeno es consistente con los resultados obtenidos, donde Ciencias Políticas y Finanzas presentaron los menores porcentajes de experiencia investigativa (33 % y 53 %, respectivamente). Dado que Bolivia es un país en vías de desarrollo, cabe reconocer las dificultades estructurales que enfrentan los docentes para realizar investigación. Actualmente existen 183 centros de investigación en el país, de los cuales 141 pertenecen a universidades públicas (Daza, 2008); sin embargo, no existe una fuente constante ni equitativa de apoyo económico, lo que obliga a los docentes a buscar financiamiento externo, participar en concursos de proyectos o, en algunos casos, buscar alternativas de desarrollo académico en países con mayores oportunidades (Miranda, 2020). La investigación científica no puede desvincularse de la formación profesional, especialmente en contextos latinoamericanos donde las mallas curriculares permanecen desactualizadas por períodos prolongados, lo que contribuye a fenómenos como la fuga de cerebros y el desempleo profesional (Dáher Nader et al., 2018).
A pesar de este panorama, se observan avances graduales. En algunas universidades privadas se promueve activamente la investigación estudiantil, especialmente en facultades que mantienen convenios con instituciones extranjeras, lo que ha permitido fortalecer sus capacidades investigativas mediante el acceso a infraestructura y recursos especializados (Rocha, 2021). Este hecho es consistente con la ventaja observada en el área de Salud (89 % de experiencia investigativa), que históricamente cuenta con mayor tradición de redes y convenios científicos. Aunque los docentes con experiencia adquirida en el exterior enfrentan dificultades al retornar al país, su aporte no debe desestimarse: existen estudiantes y docentes comprometidos que, mediante la investigación, logran generar cambios significativos e inspirar a futuras generaciones.
Limitaciones
El presente estudio presenta limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados. En primer lugar, la muestra fue seleccionada por conveniencia y no es representativa del conjunto de la educación superior boliviana, lo que restringe la generalización de los hallazgos. En segundo lugar, algunas áreas disciplinares contaron con un número reducido de participantes, especialmente Ciencias Políticas (n = 3), que representó apenas el 3 % de la muestra total, lo que limita la representatividad de los datos en esa categoría.
Implicaciones y líneas futuras
Los resultados tienen implicaciones concretas para el diseño de políticas universitarias. La brecha identificada entre áreas con alta experiencia investigativa (Salud, 89 %; Ingeniería, 75 %) y aquellas con baja participación (Ciencias Puras, 36 %; Ciencias Políticas, 33 %) sugiere la necesidad de estrategias diferenciadas que consideren las condiciones estructurales de cada disciplina. Si los planes de estudio lograran superar su enfoque tradicionalista, incorporando la investigación como componente curricular estructural, el país podría alcanzar avances más significativos en términos de desarrollo. Asimismo, la puntuación moderada en investigación docente (M = 2,95) indica que fortalecer los mecanismos institucionales de incentivo es una prioridad para sostener la actividad investigativa más allá del esfuerzo individual (Rivera, 2017; Miranda, 2020). Para futuras investigaciones, se recomienda aplicar diseños muestrales probabilísticos, incluir muestras más amplias y diversificadas geográficamente, someter los instrumentos de recolección a procesos formales de validación y confiabilidad, y explorar las causas estructurales de la brecha investigativa entre disciplinas.
Conclusión
Los resultados del presente estudio evidencian una brecha significativa en la integración curricular de la investigación entre disciplinas científicas y no científicas en la educación superior boliviana. El área de salud registró la mayor proporción de participantes con experiencia investigativa (89 %), mientras que ciencias políticas y ciencias puras presentaron los porcentajes más bajos (33 % y 36 %, respectivamente). Este patrón sugiere que la experiencia investigativa no depende exclusivamente del perfil disciplinar, sino también de factores institucionales, culturales y estructurales que facilitan o restringen la participación en actividades científicas.
A pesar de la brecha observada en la práctica, la valoración de la investigación como herramienta formativa fue alta en todas las disciplinas, lo que indica que existe una base de reconocimiento sobre la cual pueden construirse estrategias de mejora. En cuanto al rol docente, la dimensión de innovación fue la mejor valorada, con diferencias estadísticamente significativas respecto a la tradición (p < 0,05).
En conjunto, estos hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer la integración de la investigación en los planes de estudio, especialmente en áreas con menor trayectoria investigativa, y de desarrollar políticas institucionales que sostengan la actividad científica más allá del esfuerzo individual.
Referencias
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[1] El artículo 91 de la Nueva Constitución Política del Estado, establece el rol de la educación superior en la investigación, pero su implementación práctica aún presenta vacíos normativos y presupuestarios que afectan su cumplimiento.
[2] La formación profesional orientada a la resolución de problemáticas sociales requiere un enfoque transversal que incluya tanto carreras científicas como humanísticas, reconociendo que la investigación no es exclusiva de las ciencias duras.